Piden a padres evitar que hijos crucen ilegalmente la frontera

NUEVO LAREDO.- Mario salió de su natal Zacatecas rumbo a Nuevo Laredo para cruzar ilegalmente la frontera, lo logró mediante el pago de 25 mil pesos que le prestó un familiar en Estados Unidos. Pero el “coyote” lo abandonó entre el monte.

A sus 17 años de edad, Mario vivió una pesadilla sin comer durante tres días y noches, sin beber agua, durmiendo en el monte, víctima de las hormigas que dañaron su cuerpo, y extrañando su rancho y a su familia. Él mismo se entregó a Migración para poder sobrevivir.

Como él, muchos menores llegan con los sueños destrozados, sin dinero y enfermos al Centro de Atención a Menores Fronterizos -CAMEF- del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia -DIF-.

Del 1 de enero al 18 de septiembre, el Centro CAMEF  brindó refugio a mil 67 menores retornados por autoridades de Estados Unidos, la mayoría viajaban solos. Del total, 853 tienen entre 16 y 18 años de edad, informó Candelaria de los Ángeles Espinosa Argüello, jefa del CAMEF.

“Lo que hacemos es concientizar a los padres sobre los riesgos que hay ahorita en el cruce, pueden caer en manos de las organizaciones delincuenciales, víctimas de trata de personas, pueden ser abandonados en el camino, vienen lastimados, llenos de espinas, enfermos, con alergias”, indicó.

Mario es uno de los muchos casos que se presentan, y quiso contar su historia para evitar que otros menores vivan lo que él sufrió

“Llegué solo al río y de ahí nos brincaron para el otro lado, eso fue el 16 de septiembre; ya estaba allá cuando nos dijo el coyote ‘vengo como en dos horas para encaminarlos, ya mañana llegan (a Austin)’.

“Lo estuvimos esperando las dos horas y no llegaba nadie, un compañero le habló por teléfono y le contestó ‘ya voy llegando a San Luis, ustedes ya van solos, déjense que los agarren o síganle, como quieran, pero ya van solos”, relató el adolescente.

Después de caminar entre el monte durante varios días para llegar a su destino, fueron sorprendidos por elementos de Migración estadounidense, que arrestaron a sus compañeros; él y un amigo lograron escapar, sin embargo ya no tenían comida ni agua. Así pasaron tres días, hasta que decidieron entregarse.

“Tenía hambre, sed, piquetes de hormigas y espinas, ya en la noche no sabía uno ni qué se nos subía. Les pido que le piensen dos veces porque no está fácil, de perdido allí en mi casa mis papás saben que ahí ando”, mencionó.

Actualmente el joven permanece en el CAMEF. 

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